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Pat Thomas, un cuidador del zoológico de Bronx, en Nueva York, les dio la respuesta. Durante un largo periodo experimentó con diferentes fragancias de perfumes y colonias para atraer a los felinos.

Cuando Patrick Sískind escribió su excelente novela El perfume, la gran mayoría de los lectores lo tomaron como una ficción. ¿Quién podría depender del olfato para vivir? Bueno, la respuesta no estaba muy lejana: los animales. Puesto que nosotros hemos perdido en gran medida esa capacidad por vivir en ciudades donde el olor no importa tanto, los animales nos muestran que para ellos sí es importante.

Este punto tan importante acaba de ser noticia para los periódicos cuando supieron que los investigadores de la Reserva de la Biósfera Maya, en Guatemala, usaban un perfume para estudiar a los jaguares. O al menos la noticia se esparci?? así.

La verdad es otra: una característica de los felinos, especialmente del jaguar (Panthera onca), es pasar desapercibidos. Del jaguar se cuentan historias que parecen legendarias. Una de ellas, narrada por Miguel élvarez del Toro en su libro Así era Chiapas, menciona la cacería de un jaguar particular que había hecho estragos en el ganado de la región, así que participaban muchos cazadores. Colocaron un cebo y esperaron pacientemente toda la noche. El felino no apareció.

Cuando los cazadores pudieron usar sus ojos a la luz del día, descubrieron las huellas del jaguar: había dado varias vueltas alrededor de cada uno de los cazadores agazapados y los había estudiado. Se reunieron y lo comentaron. De repente uno se fijó en el señuelo: había desaparecido. Esta característica tan especial en el jaguar lo ha hecho motivo de leyendas no sólo en la actualidad: los antiguos mayas ten an toda una mitolog??a alrededor de balam (jaguar, en maya) y no sólo ellos, sino los pueblos que vivieron en las cercan??as: olmecas y aztecas, por ejemplo.

Para los investigadores, tal característica representa un real problema cuando quieren estudiar poblaciones de jaguares y sus movimientos. Pero Pat Thomas, un cuidador del zoológico de Bronx, en Nueva York, les dio la respuesta. Durante un largo periodo experimentó con diferentes fragancias de perfumes y colonias para atraer a los felinos. Después de un tiempo descubrió que el Obsession for Men, de Calvin Klein, era el que más atraía a los grandes felinos: chita, leopardo de las nieves, tigre, ocelote, puma o cualquier otro felino de gran tamaño.

Este hallazgo es ahora usado por los investigadores de la Reserva de la Biósfera Maya, en Guatemala, para hacer estudios de la población de los jaguares. Lo que hacen es untarlas de un poco de este perfume y los felinos se detienen y la olisquean un rato cuando la perciben. Eso ha logrado que se obtengan más datos para los estudios.

No se ha dicho nada acerca de los felinos menores y sus reacciones al perfume, pero lo cierto es que los mayores reaccionan al Obsession for Men, pero no al Obsession for Women. Lo que tenga ese perfume es algo que seguramente Calvin Klein no dirá a la ciencia pero ojalá tampoco a cazadores sin escrúpulos como de los que hablamos hace poco.

 

Más información

Jaguares en la Wild Conservation Society (WCS)

Jaguares en Encyclopedia of Life

Jaguares en World Wildlife Fund (WWF)

Uso de colonia CK en jaguares (nota original)

¿Qué son las feromonas?

Feromonas, cuando el amor entra por la nariz

Feromona en Wikipedia

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