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Una de las discusiones que mas sonadas han habido en el fandom en los últimos años, es sobre si el fandom tiene, o debe tener un lado “adulto”.

Basta una búsqueda de Google del nombre de tu personaje favorito sin el filtro de contenido para que miles de imágenes furry para adultos (o yiff como le conocemos) llenen tu pantalla.

De igual forma, no es ningún secreto que el fandom ha sido objetivo de los medios, ya que es casi imposible que publiquen un artículo sin mencionar que hay un lado “sexy” en el fandom.

Algunos medios, lo acentúan al grado de caer en el amarillismo, y lo entendemos, vende. El mismo título que tiene este artículo sabemos que le llamara la atención a mas de uno.

Pero independientemente de las creencias personales de cada uno de los miembros del fandom sobre el contenido adulto, debemos dar un vistazo a la propia historia del fandom para entender el lugar que el arte furry adulto tiene en sus orígenes.

Era 1968, y después de haber tenido varias publicaciones muy exitosas, se estrenó la pelicula Fritz de Cat, la cual causó gran conmoción entre los críticos, algunos criticándola fuertemente por el uso de caricaturas en situaciones sexuales y otros la alabaron como una muestra de la liberación sexual de la época.

Fritz the cat (1968)

Ésta, y otras publicaciones, pusieron en la mesa un tema, que hasta el momento era impensable:

Los personajes de caricaturas, ¿tienen sexo? ¿sufren?

Hasta el momento durante la época de los 60s’s, las caricaturas se consideraban dibujos “bonitos” que vendían bien a un público infantil, por ello, era de esperarse que Fritz the Cat tuviera una recepción mixta con muchos críticos apuntando que era muy inapropiado el representar situaciones adultas (sexo, drogas, alcohol) con caricaturas.

Sin embargo, mas tarde otros, como Judith Crist del New York Magazine en 1997 publicó “Fritz the Cat…cambiará la forma en que vemos las caricaturas animadas para siempre”.

Era una época en la que ya los adultos ya habrían crecido viendo caricaturas con personajes de Hannah Barbera, y estos ya exponían problemas de la vida de casados (The Flinstones) que aunque eran ofrecidos como contenido para niños, contenían muchas situaciones y bromas elevadas de tono que sólo adultos entenderían mezclado con sus diálogos.

Pero ¿por que? ¿que empujaba a esos escritores y dibujantes a incluir bromas con temas adultos en caricaturas “para niños”? .

La verdad es que las empresas de animación sabían que también hay adultos quienes las verían, ya sea para acompañar a sus hijos o por gusto propio, y sabían que incluyendo ese contenido también mantendrían su atención. Al final del día, eran adultos quienes hacían esas caricaturas.

Quienes crecimos viéndolas, seguimos haciéndolo y en cierta forma, esperamos que crezcan con nosotros. Es por ello que cuando volvemos a ver viejas caricaturas como Bugs Bunny, volvemos a disfrutarlas con nuevos ojos cuando entendemos tantas bromas que en su momento escapaban por nuestra inocencia.

Después de que se hiciera popular Fritz the Cat, varios artistas crearon publicaciones que se distribuían en círculos privados entre ellos mismos en los que intercambiaban dibujos y cómics con contenido adulto (Air Pirates FunniesDan O’Neill’s Comics & Stories, y The Tortoise and the Hare).

Fue en 1980 cuando durante NorEastCon II cuando podríamos decir que se forjó el “género” furry, cuando se presentaron varios dibujos con características adultas, lo que atrajo el interés de varios asistentes quienes se reunieron a hablar del tema.

Así, poco a poco empezaron a haber publicaciones de estos antro-animales en situaciones mas serias, que se dieron gracias ya que para entonces ya era más barato para artistas independientes crear publicaciones por medio de las máquinas Xerox (fanzines) y poco a poco fue abaratándose la impresión que hasta los años 50’s era inalcanzable para un artista independiente, lo que permitió que cada vez más artistas publicaran independientemente.

Así surgieron comics como Omaha, the Cat Dancer (1982) Albedo Anthropomorphics (1983), en esta última sería donde hiciera su debut Usaji Jojimbo de Stan Sakai

Omaha, The Cat Dancer (1984)

Una de las propuestas que planteaban, era que debido a la creciente y desmesurada censura de las grandes casas de animación, las caricaturas estaban siendo arrancadas de cuanto tema adulto fuera posible: erotismo, uso de drogas, sufrimiento, y todo aquello a lo que seremos expuestos en la vida.

Sin embargo, algo que olvidaron esas casa de animación es que el arte no es propiedad de las empresas sino de los artistas, y la expresión siempre encuentra forma de liberarse.

La verdad, es que hasta hace poco, las caricaturas habían querido ser mantenidas con historias felices, perfectas, donde todo era risas y finales felices, pero poco a poco hasta las casas de animación se dieron cuenta que esto no era sostenible cuando sus cifras de audiencia empezaron a decaer, porque cada vez los niños que las consumían se volvían cada vez mas precoces.

Es así, que sin saberlo aquellos artistas rebeldes habían creado el camino para una nueva forma de ver a estos seres antropomórficos (y que las productoras aprovecharían años mas tarde), y les estaban devolviendo todos esos atributos que la censura les habría arrancado.

Así que… si, el fandom inició con un grupo de artistas que se imaginaban si Bugs Bunny tenía sexo (¿alguien recuerda Space Jam ó Who Framed Roger Rabbit?).

Ahora, el fandom se ha diversificado y ahora se ha vuelto toda una subcultura en forma en donde hay algo para menores y adultos, pero eso no significa que debamos negar o avergonzarnos de que el fandom surgió por un grupo de artistas que buscaban devolverle la humanidad a las caricaturas antropomórficas.

El furry surge de adultos para adultos, pero eso no significa que sea lo único que nos interesa, también fuimos niños y aún disfrutamos de las películas de Disney y Hannah Barbera, y las queremos con la misma inocencia, también sabemos producir historias tiernas, inocentes e inspiradoras, y también las producimos para que los menores las disfruten con nosotros.

Eso no significa que debamos ignorar o censurar temas reales como la guerra, el desamor, el sexo, la obsesión y el odio: Todo eso que llamamos: La condición humana.

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