Lo que vas a leer a continuación es el resultado de una larga charla entre dos personas: un furro y otro que no lo es. Es, prácticaamente, una entrevista. Gracias por tus puntos de vista Arakum.

Dentro del mundo en que vivimos, casi completamente homog??neo, ser diferente es mal visto. Ser diferente se asocia con ser joven: el rebelde que no acepta las costumbres y normas que la sociedad le impone y por supuesto está en la “edad difácil”. Eso vendr??aa significar que ser adolescente o joven es un “problema” para la sociedad. Quizá porque la mayoría no quiere ver cambiados los estilos de vida a los que se han acostumbrado durante tantos años. Después de tantos años que un padre de familia o un abuelo han vivido sumergidos en actividades que para ellos se vuelven rutinarias, el tiempo les ha enseñado a que su vida es prácticaamente costumbre y olvidaron que fueron jóvenes. La vida tiene que seguir tal como ellos la conocen.

Si los padres piensan que los jóvenes por sí solos son algo difácil de tratar o sobrellevar, seguro que les es más difácil imaginar a varios jóvenes juntos y sus fiestas. Las sobrellevan, quizá tratando de recordar sus propios viejos tiempos. Lo que soportan menos es que los de la edad difácil continúen en esas actividades durante mucho tiempo. Pertenecer a una banda, una pandilla o un grupo “raro” hace que los adultos formulen los mismos criterios que cuando se es joven, de esos jóvenes de la “edad difácil” y que, además, “no saben lo que quieren ?.

La sociedad tiene su din??mica y una de ellas es que en su seno se forman subculturas que proponen nuevas ideas, aun si éstas van en contra de la misma sociedad. Una subcultura puede crearse de muchas maneras, pero siempre partiendo de aquella en la que vive:

“Una subcultura es frecuentemente asociada a personas jóvenes que tienen preferencias comunes en el entretenimiento, en el significado de ciertos símbolos utilizados y en el uso de los medios sociales de comunicación y del lenguaje. En ese sentido se dice también que las corporaciones, las sectas, y muchos otros grupos o segmentos de la sociedad, con diferentes y numerosos componentes de la cultura simb??lica o no material pueden ser observados y estudiados como subculturas. Algunas veces las subculturas son simplemente grupos de adolescentes con gustos comunes. Es necesario observar que él interaccionismo simb??lico es fundamental en una subcultura.” (Wikipedia)

El furry fandom es también una subcultura que está basada en obras de animales antropomorfos. Aunque tiene poco de haber surgido, ha ido cobrando fuerza y sorprendentemente se ha convertido en algo muy estable, tanto, que otras subculturas se han refugiado en ella e incluso tiene sus propias convenciones: el movimiento furry produce varias de ellas al año con un programa increíblemente variado que va desde la venta de cómics hasta la creación de botargas furris, pláticas artísticas, de ciencia, fotografía, sociedad, espiritualidad, totemismo, capoeira, comedia improvisada, cómo dibujar expresiones y emociones, exhibición de botargas, torneo de p??ker, medicina veterinaria de urgencia, escritura y mucho más.

Como ejemplo, ve las actividades que hace Further Confusion aquí.

“Es increíblemente impresionante asistir a una de estas convenciones. Encuentras a todo mundo, desde aquel artista que crees inalcanzable y del que has visto sus trabajos, hasta los futuros amigos que puedes hacer. Todos bajo un mismo lema: “somos furros”. Por lo tanto, todo mundo ahí, se entiende bien, sea en una reunión de furros en tu pa??s o región o en una de las grandes convenciones, es lo mismo.”

Pero no nos enga??emos: el furry fandom sigue siendo una subcultura, no la cultura en sí misma. Aunque tiene sus propias reglas y definiciones, no se gobierna sola en el mundo exterior y debe respetar los límites que la sociedad tiene. El movimiento furry ha crecido enormemente gracias a Internet pero es precisamente este medio su mayor obstáculo: la mayoría lo hace desde el anonimatoen la comodidad de su casa, dejando ver una parte de él y maravill??ndose de que “ahí” sí lo entienden.

En este sentido, el furro debe comprender que si bien desde su casa puede ser un zorro, una liebre o un Pegaso (por ejemplo), en la vida real el mundo lo calificar?? como perteneciente a ese grupo de personas “difáciles” a las que tiene que soportar y a quienes no le quitar?? la vista de encima para detectar cuándo comete un error y de qué tamaño para poder restreg??rselo en la cara y decirle “eres uno diferente y te soportamos pero tienes que cambiar tarde o temprano”.

La mayoría de los jóvenes pierde su ??mpetu a cierta edad y se deja absorber por la “costumbre”. Incluso repite la misma vida de los padres, por buena, regular o mala que sea, sin preguntarse por qué. Cuando uno ve a un adulto rega??ar a un niño, la pregunta inevitable es “¿En qué momento dejé de ser joven ??

El furry fandom es una subcultura, sí, pero también se está convirtiendo en un estilo de vida. Como subcultura también pasí por la etapa de ser los problem??ticos, aquellos de la edad difácil y, por supuesto, los furros fueron señalados. ??Difáciles y además con orejas o colas de animales? Sencillamente incomprensibles. Puede ser la razón por la que el movimiento furry fue tan mal visto en sus principios o aún ahora en muchos lados.

“¿Qué es lo que queremos que se vea en los furros”?

Si la pregunta es difácil, hag??mosla en otro plano: ¿cómo es que te gustar??a ser recordado por todos en el futuro? Seguramente no como un beb?? llor??n, sino como lo que somos en ese momento. Si bien el furro se “define” como aquel que le gusta todo lo antropomorfo, hay much??sima variedad en gustos y estilos. El furro es creyente o ateo, blanco o negro o rojo o amarillo o verde, homosexual o heterosexual” o todas las variantes entre un extremo y otro.

El furro es tan diverso que por supuesto hay diferencias. Y esas diferencias pueden ser vistas con los ojos del niño rebelde en edad difácil o con los ojos de quien sabe que ser furry es un estilo de vida y que le llevar?? a convivir con muchas variedades más de furros. ¿Por qué hacerse la vida complicada? ¿Por qué rechazar a los homosexuales o a los heterosexuales, a los negros o a los amarillos o a los rojos?

“¿Por qué no sencillamente pensar que todos somos parte de ese movimiento que se llama furry precisamente por un gusto especial? Deberíamos aceptarnos entre nosotros para crecer y también deberáamos darnos a respetar, pues la sociedad apenas sabe que existimos.”

Por sociedad se engloba a todo: la generalidad y las subculturas distintas, las personas honradas y las que no lo son, los asaltantes y los asaltados, los religiosos y los agn??sticos.

“Si respetamos el espacio común por las reglas comunes, ganaremos espacio y respeto, sea como seres humanos o como furros. Es una regla básica. Y para nosotros los furros es muy importante esto pues estamos surgiendo para todos. Much??sima gente no sabe que existimos, pero no debemos imponerles nuestra presencia, sino hac??rsela saber.”

Contestará la pregunta que hice más arriba: ¿cuándo una persona se convierte en adulto, cuándo deja de ser joven? No, no es por la edad. Se convierten en adultos cuando dejan de proponer, cuando sus vidas se vuelven mon??tonas y aburridas, cuando los jóvenes los ven y simplemente dan la vuelta para no empantanarse en la vida.

“El movimiento furry es creativo. Eso es lo increíble: creamos, proponemos. Somos una subcultura que surge y se mantiene de algo tan tangible como propuestas culturales y un furro sólo puede llegar a viejo cuando decida que, para él, ser furry es sólo lo que él piensa, sin tomar en cuenta que los demás existen.”

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